Somos lo que comemos

Somos lo que comemos

Somos lo que comemos…. ¿Somos lo que comemos?

Entrevistamos a Mireia Segarra, licenciada en Farmacia por la Universidad de Barcelona, especialista en Nutrición Ortomolecular (escuela CENAC de Barcelona): suplementación natural y hábitos alimentarios saludables. También es especialista en Dietética Naturista y Oriental junto con Nutrición deportiva (escuela IES Roger de Llúria) y en asesoramiento nutricional basado en hábitos de alimentación y estilo de vida saludables.  Se dedica a los análisis clínicos y su abordaje con nutrición ortomolecular. Tiene una mención en cocina terapéutica y naturista. Además, tiene su consulta en Postural Fit y hoy nos ayuda a aclarar algunas dudas sobre cómo llevar un estilo de vida saludable.

En los últimos años la nutrición ha adquirido más peso y mucha gente ha modificado sus hábitos alimentarios ¿Qué ha cambiado en la nutrición en los últimos 20 años?

Antes, nuestra ingesta de alimentos se comparaba a una pirámide en cuya base se encontraban los hidratos de carbono. Actualmente esto se representa con la forma de un plato: la mitad estaría formada por frutas y verduras, un cuarto de proteínas y otro cuarto de hidratos de carbono. Es decir, hoy en día se le da más importancia a los vegetales y las frutas. En Europa cuesta hacer este cambio, pero espero que los próximos años esto vaya a más. La gente se está concienciando de todo esto, pero suelen hacerlo únicamente durante un periodo corto de tiempo; en lugar de adoptarlo como un hábito permanente.

¿Qué ha provocado este cambio?

Se ha visto que la alimentación es una de las causas de enfermedades autoinmunes, cáncer, intolerancias o alergias alimentarias. Por ese motivo, se está incentivando la prevención de éstas a través de qué y cómo comemos.  La energía que necesitamos no tiene que venir exclusivamente de los hidratos de carbono, sino que hay que acompañarlo de una ingesta de frutas y verduras que sean de temporada y de proximidad; mientras que los hidratos deberían ser integrales y sin refinar. En caso de que la persona tenga un gasto calórico mayor (deportistas), los nutrientes que debe consumir son diferentes.

¿El ritmo de vida acelerado que llevamos hoy en día influye también?

El estrés y el ‘no ser capaces de parar’ influyen en el estado anímico y en las digestiones. El sistema digestivo es como un segundo cerebro. La gente cada vez se queja más de molestias o patologías como aumento de permeabilidad intestinal, colon irritable, intolerancias alimentarias, gases, hinchazón abdominal, etc. Esto se debe a que llevamos un ritmo vital que no permite escucharse a uno mismo y darle al tiempo de la comida la importancia que se merece.

¿Es compatible seguir unos hábitos saludables con tener que comer siempre fuera de casa por culpa del trabajo?

Totalmente. Si no tengo ningún restaurante saludable cerca del trabajo habría que hacer una inversión de tiempo para preparar en casa la comida que comeremos en el trabajo. Existe el ‘batch cooking’, que es invertir un par de horas para preparar los menús de la semana; tanto para preparar los tápers que comeremos en el trabajo como para tener la comida preparada para cuando volvemos a casa. La comida debería ser conservada en tápers de vidrio para que el alimento no pierda sus propiedades ni se contamine de pequeños tóxicos presentes en ciertos recipientes de plástico (como el BPA). Esto sería opuesto a las facilidades que tenemos actualmente para que nos traigan lo que nos apetezca comer en casa, pero el esfuerzo vale la pena.

¿Todos deberíamos ir al nutricionista, aunque no tengamos ninguna patología en concreto?

Sí. Seguramente te de información que no te ha llegado. Unas visitas pueden reconducir nuestros hábitos alimentarios, como si fuera ‘una puesta a punto’. También nos puede ayudar a prevenir molestias que puedan aparecer en el futuro. Además, actualmente en internet y en las redes sociales hay mucha información; esto hace que la gente se sienta confundida, ya que no saben bien qué creer. Visitando un nutricionista podemos conseguir herramientas para reeducar los hábitos a la hora de comer.

¿Desde tu punto de vista es mejor seguir unos hábitos alimentarios saludables o una dieta más restrictiva?

Dieta es una palabra que mucha gente la relaciona con comer pocas calorías para bajar de peso. Prefiero hablar de hábitos de vida saludables. Muchas veces para conseguir bajar de peso no es necesario seguir un régimen restrictivo, sino que con cambiar los hábitos ya se notan los cambios. En función del objetivo que tenga la persona, habrá que decidir si debe seguir una dieta más limitada, ya que si se trata de una patología,  habría que filtrar qué alimentos se puede comer y cuáles no.

¿Es necesario que se incluya un programa que enseñe estos hábitos en el colegio?

Sí. Inculcar unos hábitos desde pequeños y que los niños conozcan las propiedades de muchos alimentos interesantes es básico. Enseñar desde pequeños para que de mayores puedan elegir y saber qué es lo que les conviene y lo que no para su salud.

Actualmente una gran parte de la población se le detecta que son intolerantes a algún alimento que antes no les había provocado ningún problema, ¿por qué?

Es sorprendente la cantidad de intolerancias que se están detectando y aún más a edades avanzadas. Esto ocurre por la acumulación en años anteriores del consumo de alimentos procesados e ingredientes que han acabado por irritar la mucosa intestinal. No somos conscientes de esto, ya que no la vemos físicamente; pero si este estímulo potencialmente dañino lo vamos repitiendo durante muchos años, sin cuidar el  intestino que es quien digiere todo eso, llega un momento en que éste ya no puede más y aparecen estas patologías.

Hay que añadir que hoy la comida contiene muchos aditivos y ha aumentado la comida procesada. Los alimentos que consumimos no es necesario que sean todos ecológicos, pero hay que hacer un esfuerzo y consumir productos de temporada y de proximidad. Visitar el mercado, comprar carne en la carnicería o pescado en la pescadería. También podemos mejorar nuestra salud consumiendo probióticos como el kéfir, chucrut o el té kombucha.

También se habla mucho del veganismo ¿es compatible con el estilo de vida saludable que nos aconsejas?

En estos casos es necesario complementar la dieta con algún suplemento vitamínico como la vitamina B12. En edades infantiles es un tema más delicado, ya que al estar en etapa de crecimiento necesitan ciertos alimentos para poder desarrollarse. Este tipo de tendencias más restrictivas sería mejor inculcarlas cuando el niño ya esté desarrollado.

Si tuvieras que dar cuatro consejos para mejorar nuestra alimentación a partir de mañana, ¿cuáles serían?

  1. Hacer deporte
  2. Pequeños cambios en la alimentación (reducir el consumo de azúcar refinado, cocinar más al vapor, reducir consumo de fritos, y que la pasta y los cereales sean integrales).
  3. Destinar más tiempo a uno mismo.
  4. Tomar nuestro tiempo para el momento de la comida.

 

Enlaces de interés:

http://www.cuerpomente.com/

https://www.bioecoactual.com/

https://etselquemenges.cat/

http://www.veritas.es/

Libros de interés:

‘La digestión es la cuestión: descubre los secretos del intestino, el órgano mas infravalorado del cuerpo humano’ de Giulia Enders.

‘El estudio de China’ de T. Colin Campbell; Thomas M. Campbell II.

‘No más dieta’ de Julio Basulto; M. ª José Mateo.

 

Candelaria Vicente / Nº colegiada 12222

 

| junio 26th, 2018|Fitness, Noticias, Salud, Wellness|Comentarios desactivados en Somos lo que comemos

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